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Bienvenido al Blog de un tío un tanto idiota. Aquí encontrarás relatos y digresiones, pero nunca nada ni remotamente últil. También hago cómic.
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20130907

Suum Cuique Tribuere, Parte 5.

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Parte 1:
Parte 2:
Parte 3:
Parte 4:

La luz comienza a picarme en los ojos. Huele a mar y a mierda mezclados. Me acuerdo de un perro y de un despacho. Son dos recuerdos separados, pero me vienen a la cabeza juntos.El despacho está lleno de botellas de vodka. El perro es blanco,con manchas grises. Sé que sabía su nombre. Así como su raza. Sé que el perro está muy lejano. Mucho más lejano que el despacho, que también está muy lejano. Comienzo, muy despacio, a darme cuenta, otra vez, de  la diferencia entre espacio y tiempo. Algo muy grande pasa sobre mí, oscureciendo el... ¿Sol? Sí. Sol. Hace un sonido burbujeante y vuela. Podría decir que era un autobús. Pero los autobuses no vuelan. Quizás ahora sí. Estoy desnudo, tumbado sobre un montón de basura. Sí. Es un autobús. Madre mía. Algo me hace pensar que ta no estoy en 1920. Es muy probable que aquel crimen se quedase sin resolver. Y esa chica sureña de cejas francesas. Esa chica. No. Probablemente ella no esté por la labor de buscarme tampoco. Ni por dejarse encontrar. Probablemente cosas así me han pasado miles de veces. Pero esta vez me duele especialmente. Prque no me acuerdo de las otras veces. Así que esta es la única vez real.La única vez que me importa ahora mismo. Putísima mierda. Me pongo a llorar. Sigo llorando cuando me pongo de pie, en mitad de un enorme vertedero no se ve el horizonte, de tantos kilómetros cuadrados de mierda. Otra sombra vuelve a pasar. Sí, rayos. Es un autobús. Ahora lo veo claramente. No recuerdo casi nada más de antes. Sólo el perro. Eso, y que hay otros como yo. Y que decidí separarme de ellos hace mucho tiempo. Me gustaría poder encontrar a alguno de ellos. Viejos orgullos y rencillas ya no importan. No me acuerdo de nada.  Lloro.

Espera. Puedo encontrarlos. O al menos a uno de ellos. Cierro los ojos y comienzo a andar. Sé hacia donde voy.  Parece que camino por una playa en la que cada grano de arena es tan grande como mi cabeza.
Creo que paso varios días caminando, hasta que sé que tengo que abrir los ojos.  Estoy en las ruinas (bastante bien conservadas) de una casa. Su ropa está parcialmente apolillada. Casi del todo. Me mira. Su mano no para de escribir. Al levantar la cabeza para mirarme, rompe un montón de telarañas. Su corbata se deshace del todo y cae.
-Hola, Scott.- No lo sabía, pero sé que Scott es uno de mis nombres.-Probablemente he estado escribiéndolo para tí,  Scott el que no puede permanecer muerto.
Me señala al suelo, junto a él. Lo que yo había tomado por escombros, son en realidad millones de fóleos apilados, con la tinta ya casi borrada. Le miro y me siento a leer.

20130906

Suum Cuique Tribuere, Parte 4.

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Parte 1:
Parte 2:
Parte 3:

Llaman al timbre en mi sueño. Me levanto y abro la puerta. Hay un señor gordito, con cara de campana. No campana de iglesia. Campana de timbre, que suena. Sigue sonando. Le toco la campana, para que no vibre. El sonido pasa a través de mí, y es mi propio cerebro el que vibra y suena. El señor gordito ya no tiene cara de campana. Ahora tiene cara de señor gordito, que me mira y sonríe. Mi cerebro sigue sonando igual que el timbre de mi despacho. El señor me mira a la cara y me dice que se escribe vodka, no wodka. Le digo que lo escribo como me sale de los cojones. Pero en realidad no salen palabras de mi boca, sólo el timbre de mi despacho.Coño. Intento gritar. Timbre. Grito: Timbre. Grito: Timbre. Grito más fuerte y oigo un balbuceo ridículo salir de mi boca, y luego un cristal roto. Abro los ojos. Estoy tirado en mi escritorio. Suena el timbre. Hay demasiadas botellas de vodka vacías por ahí tiradas. El vaso, sin embargo, sigue lleno. Timbre.  Noto la resaca asomando, detrás de mi nuca. Timbre. No hay que romper el ciclo del alcohol. Timbre. Me lo bebo de un trago. Timbre.
-¡COÑO, SÍ, ENTRA! -No sé quien es. Ni quien puede ser.
-¡ESTÁ CERRADO, VEN A ABRIRME!- Mierda, es una voz de hombre. Una vox populi de estas que hay miles. No se usa así vox populi. Ya lo sé.
-Ah, mierda ¡VOY! Pero voy despacio¡VOY, EH!¡NO TARDO NADA! Mentira.
Piso dos o veinte botellas de vodka, de camino hacia allá. Abro la puerta. Puñetazo en la cara. Lo recibo, quiero decir. Salgo corriendo otra vez hacia mi mesa. Piso una botella de Vodka, que rueda. Caigo al suelo, me parto el cuello y me muero. Es una mierda morirse. Se te desordenan los recuerdos. Acabas recuperándolos, en su orden correcto más o menos, pero tarda muchísimo. Unos seis años. Joder. No he muerto demasiadas veces. La primera fue muy cerca del polo. Creo que pasé unos seis años muertos, hasta que desperté mucho más al sur, en mitad de un Iceberg que flotaba frente a Alaska, con los dedos de los pies comidos por un oso polar. O congelados y rotos.
 Una familia me adoptó durante un tiempo. Les ayudé todo lo que pude, y me dieron alojamiento y comida Pero me follé a su hija y el padre me metió un disparo en mitad del pecho. Tras una semana desperté, sin acordarme siquiera de quien era y porqué estaba desnudo en mitad de la nieve. Bajando hacia el sur me pilló un tren. Creo que me partió por la mitad, porque, mientras todo se apagaba, veía mis piernas frente a mí. No sé si me crecieron unas nuevas o los chicos de la morgue de Toronto, muy majos ellos, me las cosieron, pero el caso es que cuando me escapé de allí, las tenía. Junto con mis pantalones. Aquí, aunque me cueste reconocerlo, me habré muerto dos o tres veces de coma etílico. Sé que está mal. Pero, en los seis años que llevo aquí, sólo el vodka y el sexo me hacen olvidar. Bueno, en realidad no. En realidad me hacen olvidar el intentar recordar. Es una auténtica mierda el tener todo mezclado ahí dentro. Y las cosas que se van perdiendo, que también. Mira, noto algo de calor. Eso es que estoy resucitando, así que adiós...

No puedo mover las manos. Un señor vestido de una forma que no alcanzo a comprender está enfrente mío, hablándome en, creo, que inglés. Habla muy cerca de mí. Algo sale de su boca y acaba en mi cara. Una palabra me asoma al final del cerebro. Saliva. Hostias. Me acabo de dar cuenta. Es una palabra inglesa. Estoy pensando en inglés. Entonces, puedo entender lo que dice este tío.
-...staste con mi mujer, so cabrón. Te voy a matar. Poco a poco. Y no, no pongas esa cara.
Oh, genial. Justo acababa de recordar que acababa de resucitar.

20111019

Impresiones desordenadas sobre lo que viene siendo ser erasmus en Irlanda en estos días que corren y cuatro o cinco tontadas más.

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Hola. Antes de nada tengo que avisaros que estoy de Erasmus en Irlanda. Eso es importante de Saberse. Porque si se tiene eso en cuenta, la mayor parte de la información vertida en esta entrada sería algo así como que muy poco carente de sentido. La otra cosa importante que creo que hay que tener en cuenta es que por fin tengo portátil. No es un mac, pero es blanco, por lo tanto creo que es un modelo óptimo para poder escribir en cafeterías. Y así estoy ahora. En la cafetería de la UCC (university College of Cork) comiéndome unas intrigantes y ricas patatas fritas y llenando el teclado de aceite. Luego sigo.
***
Ahora, en la sala de ordenadores, pero en mi portátil, con mucho menos encanto, pero con las manos mucho más limpias, puedo seguir esto. Veamos. Vayamos con las impresiones desordenadas:
Irlanda es caro. Irlanda es diferente. Irlanda es bonito. Cork es bastante pintoresco. Mi terraza mola mucho. Esta universidad es el lugar más parecido a Hogwarts en el que voy a estudiar en toda mi vida. Que la picaresca sea un rasgo idiosincrático español es divertido y te ayuda a sentirte bien haciendo ciertas cosas que te harían sentir un puñetero vagabundo. He descubierto que me encanta cocinar y que para ser la primera vez en mi vida que lo hago, no lo hago nada, nada nada mal. Y ahora mismo he descubierto que para tener un blog y pretnder actualizarle con cierta periodicidad, necesitas tener bien claro de lo que quieres hablar. Lo cual es uno de mis principales problemas, ya que cuando me siento a escribir se me ocurren tantas cosas posibles que nunca me centro y ele, a llenar más páginas hablando del hecho de escribir en un blog. Y no es plan. Así que cambio radical de tema. Cuando te vas a ir de Erasmus, lo primero que echas de menos es justo lo que estás esperando echar de menos. Pero, el problema real aparece cuando por cualquier estúpida razón (incluido un tono de llamada de móvil particular) y descubres que echas de menos a otras cosas (o personas, porque, estoy hablando de personas) que no esperabas echar de menos. Entonces agarra el cuerpo y el alma y el cerebro y se te encoge un poco y se te arrehumedecen los ojos y ahí con la lágrima en el filo del ojo, pero vamos, no pasa nada, porque cuando estás a punto de llegar a casa hay una Irlandesa inconsciente en el río (o ría, o canal) y tienes que ponerte a salvarla o llamar a la policía, o sujetar a la gorda de su hermana en pleno ataque de ansiedad. Y más de 80 kilogramos de ataque de ansiedad con un fuerte acento irlandés es algo que hace que se te olvide un poco lo que viene siendo la morriña. Y luego subes a una habitación que ahora ya algo menos, pero que parece más la de un hotel que la tuya propia porque el "casero" ha prohibido que se peguen cosas en la pared. Que se le da muy bien prohibir eso, pero no conseguir una lavadora que no te ataque cuando le pides amablemente que te limpie la ropa. Y luego, a la mañana siguiente sales a la calle y tienes que evitar que un coche que circula al revés de lo que te han enseñado atropelle a tu nueva amiga francesa y os ponéis a comentar que hace mucho que no ves nada gótico y que necesitas ver algo gótico, que aquí todo es muy neogótico muy neoclásico o muy neo-loquesea y que quieres ver algo que sea gótico, viejo, viejo de verdad. Y entonces te das cuenta de que tú no estás hecho para vivir en los estados unidos. O yo que sé.

1 10 14 2 3 4 5 50 6 7 8 9 abandonos abuelo abulia acción social actualidad agosto Al otro lado de la calle alcachofa alcohol alex de la iglesia alpes Andrea animación apatía apéndice aprender asco australia autoficción aviones barro Bei Belfast benigna y el maligno besitos bigote biología blanco bolas de cristal Boletín bonito Breves bueno bufanda Burgos caca calor cama Capítulo católicos cerveza china chinos cielo ciencia ficción cine civilización cocina colores cómic comienzo Cork corporatocracia cortometraje cosas crisis Cristina cuenta atrás David Castro González demasiados adjetivos desastre descargas desorden despacho Diablo diario de montaje Dibujo dioses dormir dragón ducha economía Elegía ella empresas malvadas en clase English enumeración episodio 1 Erasmus escapar escrito tiempo real Eslovenia Espada España espiral de relatos Essay Spiral estreno Examen experimento explicación extractos femme fatale Filosofía Barata fin fotografía fracaso Fragmento francés frasco frío Fumiaki Kobayashi Furiously Fast to nowhere Fútbol futuro Galería game Over gente gilipollas todos gordas gótico halcón Maltés Harry Potter Hestío HEYCHACHi Historias reales Idiota ilegal infierno inflexionario inspiración investigación Irlanda italia italianos John Le Carré las aventuras de Mario Larra Latino Lello Leonardo di caprio ley sinde libreta viajes literatura locus amoenus Londres Luvin Madera magia mal puntuado. malo mañanas Marion Martha medicina mentira Metabloguismo Metáforas Miedo mierda Ming-Ming mini Cooper Misterios Mitología Moby Dick moda monstruo gigante Montecristo mordisco motos movida muy turbia móvil muerte mujeres mundo decrépito música nápoles neogótio niebla nieve noche Noche de Lírica autoimpuesta nochevieja nostalgia novedades odio ojetivo ojosazul Oportunidad Opus dei Oro Oropótamos panteón pasaporte roto paseo pis plátano postvma necat precariedad primer princesa prólogo protestantes queso QWERTY Ramón Sopena rayas recetas recuerdos regreso Reinicio relato resurrección río risueña Robot Roma ropa ryanair salvar el mundo Sastre de Panamá satán satanás Scott Secret of Kells Señor empresario contráteme no se arrepentirá. Estoy hasta bueno y todo. Puede confiar en mí. Su hija estará a salvo conmigo ser humano series On-line siluetas situaciones violentas skype sol sombra sonrisa souvenires sudor sueño sueños superhéroe Suum Cuique Tribuere taxi té helado teléfono Teletienda terraza tetas textos viejos tiempo todo Toronto tortilla trabajo atrasado tranquilidad Tren última un lío que lo flipas utopías Valle inclán vertedero viaje viajes video wodka

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