20110225

A la sombra de las letras en el cielo.

Ya he hablado de ello, pero QWERTY era un trabajo de clase que se creía algo más. Desde el momento que decidimos matricularnos en esa asignatura. Éramos un grupo de gente que nos teníamos cariño y este podría ser el último año así que estuviésemos todos juntos. Éramos un grupo de gente a los que nos encantaba (y nos sigue gustando) hacer cosas. Hacer cosas. Y queríamos hacer una cosa. Una cosa todos juntos. Una cosa todos juntos pero bien hecha. Lo mejor hecho que se pudiese. Algo de lo que estar no orgulloso, sino MUY orgulloso. Y qué mejor que utilizar la excusa del trabajo para clase. Así se podían meter horas y horas y no sentirte ni un poco culpable. Quería sentir ese proyecto como algo mío. Pero no mío en el sentido de ser su dueño. Sino más bien en el sentido de paternidad. De saber que eso era así por mí. Así que desde verano, o quizá desde antes, pensaba una y otra vez en diferentes argumentos para diferentes series. Toma y daca venga a ver si esta. Y eso. ¿Y esta? Humm no sé. Y fue en la calle Santa Dorotea, hablando con David Castro González cuando apareció la palabra QWERTY. Y David me dijo: "Yo vería QWERTY. Si la echasen en la tele, yo iría a verla." Creo que mintió un poco. Porque no ve nada en la tele, no tiene nada de tiempo el hombre. Pero aún así, me hizo ilusión.
Al empezar el curso, el asunto se volvió complicado. El grupo de amigos no éramos suficientes para llenar un grupo de trabajo. Había que meter a más gente. Parecía complicado. Teníamos que elegir a gente que trabajase bien y que tuviese ganas de implicarse en un proyecto que iba más allá de lo que el profesor pedía. Pero poco a poco se fue configurando un dream team (en algunos casos no tan dream) con ganas de acometer el proyecto. Las dificultades fueron muchas. Y llegaron desde todas las direcciones. Empezando por las fechas en la elaboración del guión y el miedo a quedarme fuera de él. Porque sí. Justo tenía un viaje programado en las fechas en las que estaba planeada la creación del mismo. Pero no. Hubo suerte. Y Abel Núñez y Samuel Pérez y yo sincronizamos nuestros cerebros para gestar un guión. Y aunque parezca increíble, salió algo que estaba bastante chulo. Y era totalmente obra de los tres.
Poco a poco, el guión fue creciendo. Se le añadió un foto-storyboard elaborado con el buen ojo de David. Se le añadió una semana de trabajo en los garajes de la facultad, construyendo el cuarto misterioso de la máquina de escribir. Se le añadió una máquina de escribir no, 3 máquinas aparecieron de repente. Y al final apareció la máquina de QWERTY. Una máquina de más de 100 años o así que te hacía sentir que todo esto era verdad.
Mañana siguo.

2 comentarios:

Jack Mirror dijo...

Ójala se convierta en algo más. Ya irás informando.

HM dijo...

Hola, qué tal

Estoy haciendo una investigación sobre los blogs burgaleses, ¿podrías por favor facilitarme tu email para que te haga unas preguntas? Si no lo quieres hacer público, por favor, escríbeme a hmm297 (arroba) gmail (punto) com

Mucha gracias!

Recomendado